Me sirvió bastante haberme expresado el martes. Definitivamente...
Luego de escribir fuí a recostarme, me sentía un completo inútil hasta que mi madre comprobó una de mis teorías por las cuales me sentía tan opacado. Tenía la certeza de que alguien me estaba tirando energías negativas. Mi madre, posee un don el cual consiste en que a través de la oración, pueda extraer todas las malas energías que habitan en un cuerpo y en ese mismo instante, podía extraerlas.
Cuando el proceso terminó y mi madre abandonó la habitación, no pude evitar preguntarme. ¿Será ella?, ¿Será esa perra la que me tiene de esta forma?. Hablo de Francisca Zapata. Fué una gran verdadera amiga hasta hace unos meses. Realmente fué una de esas amistades que jamás se olvidan...
Cuando llevaba unas semanas conociendo a Alex, no paraba de hablarle de ella. Hablaba y hablaba de su vida y sus virtudes y los momentos preciosos que juntos vivíamos día a día.
Ella para mi lo era todo. Era mi compañía en momentos tristes y en momentos grandiosos. Juntos celebrábamos nuestras grandes logros y nos consolábamos en aquellas derrotas momentáneas que luego de mucho esfuerzo conseguíamos que fueran triunfos.
Es una chica muy especial, tiene un don muy parecido al de mi madre con el tema de las energías y debido a eso surgió en mi cabeza durante aquellos segundos de reflexión.
Se fué de mi lado con el pasar del tiempo y me desechó. Se marchó con Alex, muy lejos de mi corazón.
Tengo la certeza que hasta el día de hoy se siguen hablando y viendo. Yo ya he demostrado mi desprecio hacia ella, aunque a veces soy muy duro. En el fondo de mi corazón estoy arrepentido, por que yo no soy como ella.
Pero luego me dije a mi mismo: “Soy demasiado grande para esto, no puedo dejar que me sigan haciendo daño, seguiré mi camino y basta de sufrir por gente que no vale la pena”.
El día miércoles, fué un nuevo despertar para mi alma. Aunque aún tenía inseguridad, caminé por las calles hasta el paradero. Me sentí dichoso.
Luego por la tarde, fué mi primer día de gimnasio. Fué bastante duro, pero hacer ejercicios me hace descansar y botar toda aquella rabia que tengo acumulada en mi interior. Corrí y corrí durante casi 15, creo que correr hace que mi espíritu se libere de todo mal y todo pensamiento negativo. Es un instante mágico, es un instante en el cual solo soy yo y mis virtudes, en el cual no hay nadie más. Lo hago sin pensar en cuanto tardaré en llegar a la meta. A veces cuando estoy triste, me encantaría poder ponerme mis zapatillas de trote y correr bajo la lluvia hacia un sitio lleno de sonrisas y esperanzas. Cuando corro y el aire choca con mi rostro, cuando corro y cierro mis ojos dejando todos mis miedos aun lado del camino... todo está bien en mi corazón.
De camino de vuelta, caminar por la calle Caupolicán me hizo sentir libre, libre de todo peligro. Respiraba tranquilidad y pensaba “Este es el único lugar que no recuerdo algo traumático, algo que tenga que ver con Alex”... El colegio de mi madre, el estadio en el cual jugó mi hermano. Mientras la llovizna caía, yo me paseaba con felicidad y seguridad.
Tal vez no sea siempre necesario buscar en los demás una respuesta. A veces solamente debemos ir por aquellos lugares que nuestro instinto siempre nos intentó llevar y por inseguridad u otra razón... no fuimos hacia ellos
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